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18 de mayo de 2016

Sin límites - Jussi Adler-Olsen


Desde que mi amiga Miriam, que reside en el país de los tulipanes, me dijo que ya había leído la sexta entrega del Departamento Q, maldije a Maeva por su tardanza en publicar "Sin límites" en España. Pero, por fin, aquí está. Recién salida del horno editorial. Leída en un abrir y cerrar de ojos. Adictiva a más no poder. Volver con Carl, Assad y Rose al departamento Q y dejarte llevar.

Y te dejas, claro que te dejas. Te dejas las pestañas porque no quieres perder tiempo durmiendo para saber qué pasa después. Y qué ha pasado antes.

Todo comienza con la llamada de un policía a punto de retirarse, obsesionado con un caso ocurrido veinte años atrás, en el que una muchacha había muerto atropellada en lo que parecía un accidente. Pero este policía no ceja en su empeño de continuar investigando, pues le parece poco probable que aquello sea un accidente. Este policía llama al departamento Q para encargarles la investigación del caso, y se suicida el mismo día de su jubilación, en la fiesta preparada para él, de un tiro en la cabeza. Así que Carl, Rose y Assad no tienen más remedio que investigar el caso.

En paralelo se nos cuenta la historia de Atu y Mirja, dos aprovechados, creadores de una especie de religión-secta-filosofía sobre el sol y la luz y una mezcla un poco de todo. Atu es el gurú y Mirja su mano derecha. Mirja aspira a algo más desde hace años, pero no paran de aparecer tías buenas por el poblado que han creado en su secta, que le levantan a Atu todas las veces. Mirja no parece tener escrúpulos, ni a la hora de atender el teléfono de atención al desamparado de la secta (un 905 de los que te cobran una pasta) ni a la hora de quitarse del medio a las amiguitas de Atu.

Y, a medida que avanzan ambas historias, se comienzan a entrelazar. O lo parece. Porque, con el departamento Q, cualquier giro de la historia es posible. Carl, Rose y Assad se hacen un máster acelerado en terapias naturales, sectas, hipnosis, religiones alternativas y cultos extraños y comienzan a hilar pistas desperdigadas e inconexas hasta esos momentos.

El final, trepidante, te deja, como siempre, con ganas de empezar a leer la siguiente novela del departamento Q. Habrá que tener paciencia.

31 de marzo de 2015

El efecto Marcus - Jussi Adler-Olsen


¡¿Por qué?! ¿Por qué se acaban tan pronto? ¿Por qué hay que esperar tanto al siguiente? (especialmente cuando tu amiga tulipana te hace el chincha rabiña cara de piña y te dice que en Holanda saldrá el siguiente este verano)

Pues ya está finiquitado "El efecto Marcus", el quinto libro de la serie del Departamento Q. Volvemos a tener a Carl, Assad y Rose a nuestra disposición en una novela que no se adentra en el pasado lejano como las anteriores pero que es igualmente trepidante. 

William Stark, un funcionario encargado de varios proyectos de cooperación internacional en África, desaparece al volver de un viaje con las sospechas de que hay algo raro en el proyecto de Dja. 

Marcus es un chaval de quince años, inmigrante irregular en Suecia, perteneciente a un clan que lidera Zola, un cabrón que se dedica a explotar a estos inmigrantes para que roben carteras y mendiguen por la ciudad. Marcus es hijo de otro de los miembros del clan, pero no por ello tiene privilegio alguno. Una noche, Marcus escucha cómo Zola está dispuesto a dejarlo minusválido para que pueda seguir explotando su cara de niño bueno y Marcus tiene que escapar. En su huida, perseguido por los secuaces de Zola, se esconde en un hueco en la tierra en el que hay un cadáver, el de William Stark, al que Marcus le quita un collar africano con el que luego puede identificarlo en una foto que su hijastra ha puesto por todos lados para encontrar a William. Pero la vida de Marcus no es fácil en la ciudad, porque todos los del clan le buscan, y también las personas que habían ordenado a Zola matar a William Stark... y la historia se va tensando, el círculo se va cerrando en torno a Marcus, al que parece buscar toda la ciudad. 

Y sabremos, de paso, algunos detalles de las vidas de los protagonistas habituales: Carl y sus amores, Rose con sus rarezas y Assad con su vida anterior. Y qué gusto volver a los "o sea" de Assad. 

Total y absolutamente recomendable. 

1 de octubre de 2013

Expediente 64 - Jussi Adler-Olsen


Ooooohhh, con este libro acabo con los publicados (por ahora) en España de la serie del Departamento Q. Ha sido un flechazo a primera vista lo mío con Adler-Olsen. 

En esta ocasión, el departamento Q investiga la desaparición de varias personas la misma semana de hace muchos años. Personas variopintas y que no parecen tener nada en común, más que el hecho de haber desaparecido al mismo tiempo y no haber dejado rastro. La trama se teje con las historias de Carl Morck y el caso que dejó tetrapléjico a su compañero, la vida de Assad, la historia de Nete Hermansen, una mujer mayor que tiene una rara historia detrás, y una sociedad oculta, "La lucha secreta", que se dedica a esterilizar sin su conocimiento a mujeres a las que considera subhumana por no ser lo suficientemente puras de sangre y castas. 

A medida que vamos conociendo la historia de Nete, se nos presenta a nuestros ojos una parte de la historia de Dinamarca que sorprende: la de la limpieza étnica. Nete es internada en la isla de Sprogo, en una especie de manicomio-reformatorio para mujeres con poca inteligencia o dadas a la promiscuidad, y vive una existencia horrible privada de cariño y tratada como un animal. La verdad es que sorprende, porque la idea que tenemos de los países nórdicos es tan idílica... en fin, en todas partes cuecen habas. Y vamos conociendo a Kurt Wad, uno de esos que se dedican a la limpieza étnica, un cabronazo con todas las letras que se cree superior a los demás. 

Con todos estos mimbres nos encontramos un cesto bien tejido que te deja con ganas de más, como siempre. Ganas de saber más de la vida de Assad, ganas de saber cómo se resuelve el caso de la pistola clavadora, de saber si la historia de Carl y Mona funciona o no... en fin, de más. Ruego a Maeva que traduzca pronto el siguiente libro del departamento Q.

27 de agosto de 2013

El mensaje que llegó en una botella - Jussi Adler-Olsen


Me lo acabé el día 19, volviendo de viaje. No pude turnarme conduciendo con mi chico hasta que lo acabé porque no podía dejar de leer...

Una botella con un mensaje dentro aparece en las costas de Escocia. El policía encargado de recogerla sufre un percance y la botella permanece olvidada durante años en el que fue su despacho hasta que una persona la abre y encuentra dentro los restos de un inquietante mensaje de socorro. Tras ser estudiado por los técnicos en estas cosas, la botella es remitida a Dinamarca, pues de ahí parece haber partido, y recala en la mesa de Carl Morck. Y con estos mimbres ya podemos preparar este otro cesto de Adler-Olsen, tan tenso como los anteriores, tan lleno de maldad, de dolor y, en este caso, de sectas religiosas. Carl, Assad y Rose se meten de lleno a investigar mientras pelean con inspección de salud por el amianto presente en la zona donde está ubicado su despacho. Además, Rose se pone enferma y la sustituye su gemela Yrsa, que es su absoluto contrapunto (algo así como si Draculaura tuviera una hermana como Barbie). 

La investigación, a ratos, me ha parecido un poco jaleosa, cuando parecía haber pasado una semana a lo mejor habían pasado unas horas. Puede que me lo haya parecido a mí porque me lo he leído con los niños alrededor, a trompicones, en el viaje, en huecos libres, y no he podido darle una continuidad a la lectura. Pero vamos, eso no resta un ápice de tensión al libro. Si acaso, los finales me empiezan a parecer iguales... 

No os lo perdáis, de verdad, Una vez más, mis uñas han sufrido lo suyo...


27 de mayo de 2013

Los chicos que cayeron en la trampa - Jussi Adler-Olsen


Éste es el segundo libro de la serie del Departamento Q, protagonizado por Carl Morck, Assad y, por primera vez, Rose. En esta ocasión, el Departamento investiga un caso que parece resuelto, ya que se juzgó al aparente responsable y se le condenó por ello. El caso ha aparecido encima de la mesa de Morck y, cuando retoman la investigación, se encuentran con que alguien, desde las altas esferas, quiere pararla. Como implicados aparecen personajes importantes de la vida danesa y una mendiga llamada Kimmie que oculta un pasado un poco turbio.  

Carl empieza a caerme un poco más simpático, porque en la anterior novela, "La mujer que arañaba las paredes", se me hizo de un repelente... En esta ocasión, Carl consigue tener una cita aunque ésta acabe con un resultado cutrecillo. Assad sigue en su línea, aunque vamos descubriendo alguna cosa de su vida. Y Rose es el contrapunto de esta pareja. Recién llegada al departamento Q, sufre la reticencia de Carl a tenerla en el grupo, si bien poco a poco se lo va ganando. A Assad le tiene comiendo en la palma de su mano en un plisplás. 

Me ha gustado sólo un poquito menos que "La mujer que arañaba las paredes", quizás porque esa angustia que se vive en el anterior libro no la he sentido en éste. Y porque el final no podía ser otro, y se veía venir. Pero la historia de Kimmie y sus compañeros de andanzas en el internado te tensa tanto que llegas a sentir pena de ella aunque sea un monstruo. La forma en que se van adentrando cada vez más en una espiral de violencia, la manera en que tratan a los que les rodean, el poder económico y social corrupto... nos presentan a un grupo de chavales "modelo" a los que más vale tener lejos. Y de adultos ya ni te cuento: abusos sexuales, explotación laboral, caza ilegal, violencia... Vamos, unas joyas.

Voy a dejarlo macerar un poco antes de empezar el siguiente de la serie, "El mensaje que llegó en una botella".

Por cierto, que habría que ver quién propone los títulos en castellano y por qué se empeñan en que se parezcan a los de la serie "Millenium". El título original de este libro se traduciría literalmente por "Asesinos de faisanes" que tiene bastante más que ver con lo de los chicos que caen en trampas. Aunque viendo que en sus ediciones inglesas y estadounidenses lo llaman "Desgracia" y "La ausente" respectivamente, no sé qué es peor.


3 de abril de 2013

La mujer que arañaba las paredes - Jussi Adler-Olsen

La mujer que arañaba las paredes Jussi Adler Olsen Departamento Q

Hacía mucho, muchísimo, que un libro no me enganchaba tanto como éste. Ayer, cuando creía que me faltaban diez hojas, no entendía cómo podía acabarse en sólo diez hojas, y fue cuando me di cuenta de que me quedaban ciento diez. Pero no podía dejar de leer y aparqué todo lo demás para acabarlo. ¡¡Bufff!! Es intenso y tenso. He odiado vivamente a mi vecino Pedro, que es un amor, cada vez que me lo encontraba en la cola del bus, porque eso implicaba que no iba a poder leer camino a casa...

Cuenta la historia de Merete, una política con un futuro prometedor, que es secuestrada y recluida en una cámara durante muchos años (no desvelo nada importante, se cuenta prácticamente en la primera página). Su desaparición se produce durante un viaje en barco con su hermano menor Uffe, un chaval con cierto retraso mental debido a un accidente de coche en el que murieron los padres de ambos. El caso de la desaparición se cierra, dando por sentado que Merete se ha suicidado tirándose por la borda.

Cinco años después, el subcomisario Carl Morck vuelve al trabajo tras recuperarse de las heridas recibidas en un tiroteo en el que ha muerto un compañero y otro ha quedado tetrapléjico. Carl está sumido en la indolencia y pasa de todo, por lo que se le asigna la jefatura del recién creado Departamento Q, una especie de "trastero de personas", dedicado exclusivamente a la investigación de casos viejos y aparentemente sin resolver. A base de ponerse cansino, después de aburrirse jugando al solitario en el despacho que le han montado en el sótano, consigue que le asignen un ayudante para hacer los recados y limpiar. El ayudante es el sirio Hafez el Assad, un tipo peculiar, con un conocimiento del danés también un poco peculiar, y unos métodos de trabajo cuanto menos curiosos. Se supone que Hafez no es investigador, pero dado que se aburre mucho, consigue que Carl le deje leerse un expediente, que resulta ser el de la desaparición de Merete. Cuando el jefe de la policía empieza a presionar a Carl para que le cuente cómo lleva las investigaciones, éste no tiene más remedio que ponerse las pilas y empezar a trabajar. 

A lo largo de toda la novela se intercala la historia de la tremenda reclusión de Merete con la de Carl y Hafez y sus investigaciones. Merete sufre una tortura que ríete tú de los presos de Guantánamo: no sólo privación sensorial, luz permanente u oscuridad permanente. Es torturada de un modo sumamente cruel y original. El nivel de tensión va aumentando a medida que transcurre la novela y Merete oscila entre suicidarse o mantenerse con vida para poder vengarse. 

Las últimas cien páginas son de verdadero infarto. Yo creo que desde la saga Millenium, no me gustaba nada tanto. Tanto, tanto, que ya tengo los otros tres libros del Departamento Q, aunque voy a dejar reposar éste leyéndome otra cosa entre medias. Es altamente recomendable. Jussi Adler-Olsen le da sopas con onda a muchos otros escritores de novela policíaca. No os lo perdáis.