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11 de febrero de 2015

El misterio de la casa Aranda - Jerónimo Tristante


Ser policía a finales del siglo XIX no era cosa fácil. Sin internet, ni móvil, ni coche oficial, ni adn, ni siquiera con un registro de huellas digitales, era fácil quedar impune si eras un asesino un poco listo. 

Víctor Ros es policía y es muy listo. Antes de policía fue un raterillo de barrio. Pero las circunstancias de la vida han hecho de él un policía de renombre a pesar de su juventud. Recién destinado a Madrid, se le encarga la investigación de la casa Aranda, en la que anteriormente, hace años, la dueña había asesinado a su marido. Tras aquel asesinato se sucedió un intento de homicidio años después. Y ahora, diez años más tarde, otra mujer ha tratado de asesinar a su marido en la misma casa. Todo parece envuelto en una halo paranormal que choca frontalmente con las ideas y conocimientos de Víctor.

Además, y por su cuenta, Víctor se encarga de investigar las muertes de unas prostitutas. Él va de putas, claro, y una de ellas, Lola, le pone sobre aviso del tema cuando muere una amiga suya. Víctor comienza a tirar del hilo y se encuentra con que la madeja es más grande y más embrollada de lo que él podría haber pensado.

El libro está muy bien ambientado, a veces incluso el autor se pasa (a mi parecer) dando detalles que ambientan más aún pero que despistan de la trama. Es entretenido de leer sin llegar a la tensión de los nórdicos y desde luego el autor ha puesto empeño en documentarse bien sobre la época. 

9 de julio de 2013

1969 - Jerónimo Tristante


¿Cómo se investigaba un asesinato antes de que hubiera pruebas de ADN, bases de datos, ordenadores, móviles, tablets y demás zarandajas? Pues léete este libro, que además transcurre en Murcia en el año 1969 (de ahí el título de la novela), y lo sabrás. 

El protagonista es Julio Alsina, un policía armado (así se llamaban antes de ser policías nacionales) abandonado por su mujer, sumido en el alcohol, rebajado por sus circunstancias a lo más cutre del escalafón policial. Es un hombre solo, que vive en una pensión, y que se chupa todas las guardias de las noches festivas de navidad porque no tiene con quién pasarlas. Y es en la guardia de Nochebuena cuando le llaman para contarle que una mujer se ha suicidado tirándose desde el campanario de la catedral. Lo que aparentemente es el suicidio de una prostituta se convierte en asesinato tras la autopsia, si bien se le ordena no investigar más, pues, al fin y al cabo, se trataba de una prostituta. Julio deja de beber y se empecina en investigar esa muerte. En sus investigaciones coincide con su vecina Rosa, líder de la Sección Femenina en Murcia y encargada de recoger ovejas descarriadas y devolverlas al rebaño. Rosa es facha, facha, pero parece tener buen corazón. Y entre ambos van tejiendo la historia de la prostituta y de otros asesinatos y desapariciones sucedidos en el pueblo de La Tercia, mezclados con perversiones sexuales que yo creía (tonta de mí) que no existían en los tiempos de Franco, junto con los métodos de la Brigada Político-Social, la rancia sociedad de esa época en España, las críticas de Julio al franquismo, al machismo, al Opus y a un amplio abanico de cosas que sorprende viniendo de un policía de esa época. Todo mezclado con noticias de la época y con la llegada del hombre a la Luna, episodio de importancia en la trama de la novela. 

Los personajes están muy bien trazados. El ambiente social opresivo de la época, también. Y la historia te va enganchando a pesar de los giros extraños. Os la recomiendo. Yo me voy a poner a buscar ya mismo alguna otra cosa de Tristante.