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25 de agosto de 2014

Una inquietante simetría - Audrey Niffenegger

Una inquietante simetría - Audrey Niffenegger exlibris sol literatura

Me gustó tanto, tanto, "La mujer del viajero en el tiempo" que cuando encontré este libro no me lo pensé dos veces. También es una historia con un planteamiento extraño, pero se queda lejos del anterior.

En "Una inquietante simetría" nos encontramos nada más empezar con la muerte de Elspeth, que deja en herencia su casa de Londres a sus sobrinas gemelas Julia y Valentina, hijas de su gemela Edie, que viven en Chicago. La herencia está condicionada por varias circunstancias, entre ellas que las gemelas no podrán vender la casa sin haber vivido un año en ella y que sus padres no podrán pisar la vivienda. 

Julia y Valentina son gemelas idénticas y especulares. Apenas se las diferencia físicamente, aunque sus personalidades son bien distintas. Julia es fuerte y decidida. Valentina se deja arrastrar por su hermana y sus decisiones, y esto la molesta. A mí particularmente me pondría de mala leche que mi hermana me llamara constantemente "Ratoncita". Pero todo lo hacen juntas, se visten igual, van a los mismos sitios... hasta que aterrizan en Londres y toman posesión de su casa. 

En el edificio, que da al cementerio de Highgate, donde está enterrada su tía Elspeth, también vive Robert, el novio de Elspeth, un hombre abrumado por la tristeza por la pérdida sufrida y agobiado por la presencia de Julia y Valentina; y Martin, un tipo con un trastorno obsesivo compulsivo de libro, que acaba de ser abandonado por su mujer, Marijke, harta de soportar las manías y obsesiones de su marido. Un vecindario poco apetecible, a todas luces. Pero que acaba siendo un apoyo para las gemelas.

Pero Elspeth se aparece como un fantasma, aunque Robert en principio no lo reconoce, pensando que se está volviendo loco de tristeza. Pero Valentina la "ve", físicamente, y consigue entablar comunicación con ella y que consiga hablar también con Robert. Y la cosa se empieza a liar, a liar, a liar, hasta el sorprendente desenlace. Entre medias averiguamos por qué Elspeth no quería que Edie pisara su casa y descubrimos secretos muy bien guardados durante años.

Pero el final es en plan "Uy, que ya llevo tres páginas de más, tengo que cortar" y venga, zas zas, corto aquí y andando. Como con prisa, como si el editor le estuviera diciendo a Audrey que se le había pasado el plazo de entrega. En sí la novela está bien, pero el final te deja un poco fría.

18 de marzo de 2011

La mujer del viajero en el tiempo - Audrey Audrey Niffenegger

He llegado a este libro gracias a mi única seguidora, M. y a las críticas de Isi. Si no hubiera sido por ellas, no lo habría leído, la verdad.

Es un libro muy entretenido, tiene una estructura narrativa interesante que a veces te lleva a volver atrás a comprobar cuántos años tienen los protagonistas. Henry es un pcd, una persona cronodesplazada. Sufre una enfermedad genética que le hace viajar en el tiempo cuando sufre situaciones de estrés o de gran tensión. Sus viajes son completamente aleatorios e involuntarios y tienen un problema añadido: no admiten nada de la época de la que viene, por lo que llega a cada nuevo tiempo completamente desnudo. En uno de sus viajes, cuando tiene 28 años, conoce a Clare, una niña de seis, con la que mantendrá una relación intensa de amistad hasta llegar a conocerse en el presente. La historia está contada desde el punto de vista y el tiempo de Clare, porque el de Henry es un poco caótico. Y además, Henry no puede contar a Clare las cosas que ve en el futuro para no influir en sus decisiones. Cada capítulo empieza con la fecha y las edades de ambos, que en el caso de Henry pueden ser dos, ya que en ocasiones coincide consigo mismo.
No es una historia romántica al uso, en algunos momentos es bastante dura, pues Henry sabe todo lo que va a pasar y en parte nos lo adelanta, y ves la lucha que tiene consigo mismo por no contarlo, por preparar a su gente para las cosas malas que han de venir; y él mismo sufre cuando vuelve al pasado a ver a su madre muerta y la ve hablar, andar, estar. Yo me ponía en su lugar y pensaba en qué haría si pudiera volver a ver a mis padres, aunque fuera de lejos. Y tiene también la desventaja de volver a revivir los malos momentos, volver a vivir el momento de la muerte de su madre, por ejemplo, una y otra vez. También es duro leer cómo Clare vive las ausencias repentinas de Henry, sin saber si estará bien en ese otro tiempo, si habrá encontrado ropa o comida, sin saber si volverá entero...

Vamos, que la recomiendo vivamente.