24 de agosto de 2016

Esperando el alba - William Boyd





Lysander Rief es un actor inglés que acude a Viena en el momento más álgido del psicoanálisis para tratar de solucionar sus problemas de anorgasmia. Pero en Viena conoce a Hettie, una mujer apasionante, escultora, casada con un pintor celoso, que lía a Lysander en una relación apasionada y muy sexual, solucionando su anorgasmia a la primera.

Pero un buen día la policía detiene a Lysander por violación: Hettie se había quedado embarazada y el marido celoso sabía que no era de él. Ella, por quitarse el muerto de encima, acusa a Lysander de violación y el pobre muchacho se ve encerrado en la cárcel sin comerlo ni beberlo. Desde la embajada británica pagan su fianza para poder estar bajo arresto domiciliario y ahí empieza a liarse una madeja que no se deslía hasta el final. Una madeja de huídas, espías, guerras mundiales, trincheras, traidores y cartas codificadas, identidades falsas y viudas peligrosas. Nada es lo que parece y todos parecen conocer a todos y relacionarse con todos. Y pasamos de mansiones en la campiña inglesa a las trincheras y de ahí a los lagos suizos. 

La trama está bien tejida, entrelazando unas historias con otras, detallando el funcionamiento de la Oficina de Guerra, la vida en las trincheras, los entresijos de los teatros, Viena y el psicoanálisis... Una novela entretenida y apasionante.

13 de agosto de 2016

El fantasma enamorado - Jonathan Carroll

La premisa inicial es interesante: Ben tenía que haber muerto la tarde en que se golpeó con el bordillo de la acera, pero un virus informático en el sistema que maneja las muertes hace que no muera y siga viviendo. Su fantasma, enviado a la tierra como todos los fantasmas a resolver los últimos temas de cada persona que muere, es destacado en la tierra para hacerle un seguimiento en tanto se resuelve el problema informático. Y se enamora de la novia de Ben, German. 

Pero, pasados unos meses, a Ben le empiezan a pasar cosas raras y German le abandona, pues no entiende la actitud de Ben. Y ahí es cuando se lía la novela y dejó de gustarme. Ben ve "a través" de otra persona, Danielle, que también había sobrevivido a su momento de morir y se da cuenta de que tiene que haber más personas como ellos dos, que hayan sobrevivido al momento de su muerte y se encuentren en situaciones extrañas. Y empiezan a aparecer más fantasmas, ángeles, "verzes", a hacerse viajes espacio temporales y otros rollos demasiado hippy-psicodélicos para mí, la verdad, que me han hecho el último tercio de la novela pesado y cansino hasta el punto de saltarme párrafos y hojas enteros. 

Destaco un párrafo en el que Danielle estaba reviviendo el momento más feliz de su vida, una cena con su primer novio, que me hizo pensar:
¿Debemos optar por permanecer en el interior del paraíso del pasado el mayor tiempo posible o volver a nuestro anodino presente en el que, por lo general, las únicas cosas que anhelamos son el fin de semana, nuestro programa de televisión favorito, un sexo mediocre de vez en cuando, o ir a dormir por la noche?

Por lo demás, ya digo que aunque la base de la que parte me resultó interesante, el desarrollo de la novela a partir de la mitad, y especialmente desde el último tercio, se me ha hecho cansino y pesado.

28 de julio de 2016

El predicador - Erskine Caldwell


En lo más profundo del profundo sur de los Estados Unidos de América transcurre la acción de esta novela. El día que Semon Dye aparece con su coche por la granja de Clay Hoorey para quedarse y predicar el domingo siguiente en la escuela de Rocky Comfort sabemos que esa llegada traerá problemas. Porque Semon será predicador, pero tiene una pinta de aprovechado, parlanchín y jeta que no se puede aguantar. Persigue a las negras de la granja, se aprovecha de la mujer de Clay, bebe como un cosaco y juega como un tahúr. Y Clay, que es un paleto con máster en paletitud, cae una y otra vez ante este hombre. Clay es de colleja permanente, la verdad. Y Semon es como para ahorcarlo en un momento de despiste. 

El capítulo en el que Semon predica en la escuela y cómo consigue que todos excepto una mujer "vean la luz" es completamente hilarante. Ese éxtasis fingido por todos, ese revolcarse por el suelo por el qué dirán... Lo pienso ahora y debía ser duro vivir en esa época, en medio del campo, con una sociedad puritana y falsa que permitía a gente como Clay tener cuatro esposas como si nada, la última de ellas menor de edad, o follarse alas negras como si fueran carne fresca, y luego ir a la iglesia y "ver la luz" para que el vecino no te critique por no verla. 

En fin, es un libro distinto a lo que he leído hasta ahora. Como mujer del siglo XXI Semon Dye me pone de mala leche y Clay me parece retrasado mental. Y el papel de la religión en esta novela no deja a la religión en un buen sitio, la verdad.

19 de julio de 2016

No hay galletas para los duendes - Cornelia Funke

Este es un libro para niños. Partiendo de esa base, no debemos esperar tramas complicadas ni análisis profundos. Es una historia de amistad y de esfuerzos compartidos entre tres duendes, Sietepuntos, Cabeza de Fuego y Bisbita, a los que se les unen, al final, otros.

Un duende es algo parecido a una rata, por el pelaje y la pinta, aunque los duendes caminan sobre dos patas y hablan. Bisbita y sus amigos están preocupados por que el invierno se acerca y sus provisiones son mínimas: los hombres arrasan con setas, bayas y frutos secos y ellos tienen que robar su comida para sobrevivir. Después de un ataque bastante productivo a las provisiones de un kiosco en una zona de acampada, parecen tener resuelto el problema de la alimentación. Pero un grupo de duendes malhechores atacan la casa de Siete puntos cuando está solo y le roban todas las provisiones. Los tres amigos no tienen más remedio que buscar a la banda y tratar de recuperar lo robado, para lo que se enfrentarán a la nieve, el frío, la banda de malhechores y una rata con pinta de malvada.

Ya he dicho que es un libro para niños. Así que el final es previsible aunque por el camino aprendamos que la unión hace la fuerza y que quien tiene un amigo, tiene un tesoro. Un buen libro para niños de diez años (o de menos si lo lees tú: es un poco  largo).

17 de julio de 2016

Una librería con magia - Thomas Montasser





Cualquier lectópata se siente atraído por un libro que tenga en su título la palabra "librería" o "biblioteca". Éste cayó en mis manos por casualidad y me lo he leído en menos que pía un pollo, en parte por sus pocas páginas y en parte porque te atrae y te engancha. Lo malo es que sales de él con una lista de libros por leer aún más grande que la que tenías antes...

Charlotte es la anciana propietaria de una librería de las de antes, de estanterías de roble hasta el techo y pesados cortinajes. Desaparece un día sin dejar más rastro que una nota para su sobrina Valerie, en la que le pide que se encargue de todo. Valerie es una joven moderna que acaba de terminar la carrera, se prepara para un máster y se encuentra con el marrón de regentar una librería que nada tiene que ver con los cánones actuales de las librerías, ni de la economía de mercado ni con ná de ná. 

Pero poco a poco se sumerje en el mundo de los libros y va descubriendo historias nuevas detrás de ellos, e historias de los compradores de libros de su librería. Conoce a personas que le hacen ver de una forma distinta los libros y personas con las que su tía había tenido relación. Y, poco a poco, pasa un año entero y una sorpresa la encuentra al final de ese año.

16 de julio de 2016

Una lección de vida y muerte - Belinda Bauer


En "Una lección de vida y muerte" nos encontramos a Ruby, una niña de doce años que vive en una casucha al sur de Inglaterra con su padre, que está en paro, y su madre, que trabaja en un hotel. Ruby está gordita y sufre acoso escolar. Su madre procura esconder las galeltas y que coma sano. Su padre la mima y la consiente. La relación entre los padres de Ruby no es buena, pues el padre no soporta que sea su mujer la que traiga el dinero a casa. 

Al mismo tiempo, un asesino anda suelto por la zona. Un asesino particularmente sádico, que obliga a sus víctimas, todas mujeres, a llamar a sus madres por teléfono y decirles que las va a matar. La gente del pueblo y en especial el grupo de los vaqueros, del que forma parte el padre de Ruby, se reúne en una especie de patrulla para vigilar el pueblo. El padre de Ruby aprovecha que la madre trabaja de noche para llevarse a la niña con él.

Los dos policías encargados de la investigación de los crímenes tienen poco peso en la novela, si bien es desternillante la historia de uno de ellos, que ha aceptado la propuesta de matrimonio de su novia solo para poder ver la carrera de Fórmula 1 y de pronto se ve inmerso en un mundo en el que hay catálogos y más catálogos de servilletas, invitaciones, lazos, adornos y flores. 

A medida que la historia avanza, el padre de Ruby va mostrando su cara más celosa y patológica respecto de las mujeres. Y las mujeres que le rodean empiezan a correr peligro...

Novela breve, entretenida, con su poquito de intriga, su poquito de risa  y su poquito de pena. Se lee en un suspiro y no está nada mal.

5 de julio de 2016

Corazón de napalm - Clara Usón


Fede es un chaval de trece años en esa difusa fronterea entre la niñez y la adolescencia en que unas veces te tratan como a un crío y otras como a un adulto. Vive en Santander con su padre, su madrastra y sus hermanastros y se ha escapado de casa.

Marta es una mujer madura, pintora, obsesiva compulsiva, con un futuro incierto por delante y un pasado de pintora de cuadros en nombre de un autor que no tenía ya el pulso para pintar. Marta acude a una exposición en un museo barcelonés a ver las obras que ella pintó por encargo y allí conoce a Juan, un juez de menores.

Fede nos desgrana la historia de su infancia, con unos padres dados a la heroina y después al alcohol, con un abuelo paterno que apoquina pasta porque está forrado y obliga a Fede a ir a un colegio de curas en el que el chico no se siente integrado. A Fede le mola más ir a robar al Corte Inglés que ir a clase. Vive feliz con sus padres, que se van a casar tras haberse desintoxicado de la heroína, cuando, tras una noche de juerga, un yonqui aparece muerto en su casa.

Marta se reencuentra, aparentemente por casualidad, con Juan. Quedan a ver una obra de teatro y cenan. Y así inician una relación sentimental extraña, en la que todo parece ir muy deprisa.

Así se van entretejiendo las historias de Fede y de Marta, con varios años de diferencia entre la una y la otra. Pero con un nexo en común que vamos oliéndonos a medida que la historia avanza hasta ese final inesperado. Inesperado pero no imposible, no traído de los pelos ni extraño.

Reconozco que al principio Marta me pareció un poco pedante en su papel de pintora marisabidilla. Pero fue una mera impresión inicial, porque lo que en realidad necesita Marta es una colleja bien dada a ver si espabila.

Un libro recomendable que no tiene nada de novela negra.