Abducida como estoy por los escritores escandinavos, me tropecé con este libro en la librería, estaba en bolsillo, y sólo me leí las primeras líneas del resumen de la contraportada. Me gustó y me lo compré.
La historia sucede en la isla de Gotland, al este de Suecia, donde aparece muerta una mujer, Hellena. Ha sido asesinada de una forma cruel y al hallar su cuerpo se descubre que tiene sus propias bragas en la boca. Se detiene como sospechoso a su novio, con el que había discutido la noche anterior hasta llegar a las manos. Pero la aparición de otra mujer asesinada del mismo modo hace que las sospechas sobre el novio de Hellena se disipen.
Los acontecimientos se suceden, y son intercalados con la historia del asesino, que va dando pistas sobre lo que le llevó a cometer los asesinatos. Y aquí es donde Maeva (la editorial) fastidia una parte importante del libro en su contraportada, dando un dato que en la novela aparece casi al final y que te abre un poco la mente en tus propias pesquisas.
Y el final me ha parecido un poco precipitado, dejando abierta una puerta a la historia personal del periodista Johan, con claro afán de seguir la serie. Y tampoco me ha gustado tanto como para seguir. Me pasó igual con La princesa de hielo de Camilla Lackberg. Me gustó, pero no para continuar la serie.
