4 de octubre de 2013

Aprende y calla - Andreu Martín


Un hombre atado a un árbol. Otros dos a su lado, preparando el escenario: uno armado con una pistola y otro con una cámara de fotos. Tiene mala pinta para el que está atado. La foto resultante es remitida a unos empresarios barceloneses con el lema "Aprende y calla" escrito por detrás. Pero en la foto aparece, en la lejanía, Antonio, un chaval que estaba tranquilamente en una terraza de un chalé y al que los criminales consideran testigo de su asesinato. Cuando lo están buscando, los asesinos tropiezan con varios amigos suyos, entre ellos Julio, que tiene una trifulca con ellos. Antonio acaba muriendo y Julio se propone descubrir por qué ha muerto. 

Julio vive en un chiscón al fondo de la pista de baile del bar "La mala bestia". Es un sitio cutre y casposo. No tiene ni oficio ni beneficio. Comienza a preguntar y queda con la novia de Antonio, Carmen, una niña pija y bien de la Barcelona de los años 70, con las contradicciones de los ricos. Se escapa de casa porque no aguanta a su padre pero no puede vivir sin la pasta que le da. 

Julio empieza a investigar y descubre que hay una trama de tráfico de personas enorme, con ramificaciones entre los estamentos más elevados de Barcelona y empieza a tirar del hilo, poniendo en peligro su vida. Es un chulo, para qué nos vamos a engañar. Pero la historia es perfectamente extrapolable a la actualidad, el tráfico de mano de obra inmigrante ilegal, la muerte gratuita de algunos de ellos... 

No es, desde luego, de una calidad estupenda. Es más bien para leer en la playa sin pensar en ná. Ni te intriga, ni te acojona, ni te hace reflexionar. Y yo, que no suelo acertar, supe quién era el malo casi desde el principio.

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