16 de julio de 2012

Cincuenta sombras de Grey - E.L. James

"Cincuenta sombras de Grey"

En las librerías te lo encuentras con una pegatina que dice "Sí, éste es el libro del que habla todo el mundo". Debe de ser verdad, porque en un par de días me he encontrado dos reseñas en dos de los blogs que sigo (en el de Isi y en el de Book Eater, totalmente contrarias). También lo publicitan como "porno para mamás". No sabía yo que las mamás necesitaran un porno aparte, pero en fin.

Cuenta la historia de Anastasia, una chica muy mona, que está acabando la carrera; 21 años, pelo largo, buen cuerpo, lista. Por una casualidad de la vida entrevista a Christian Grey, un poco mayor que ella, guapo de infarto, sexy, rico riquísimo, turbador. Y se quedan enganchados el uno de la otra. Hasta aquí un poco Bárbara Cartland, pero un poco más adelante Christian le confiesa a Anastasia que es habitual del sado, y a ella, virgen, le parece fantástico, oye. Qué bonito es el sado. Aunque algunas de las cosas que le propone no le molan, ella se aviene a una relación sado (como si eso fuera lo habitual en una virgen), pero con la clara intención de llevarle "por el buen camino" (o sea, por el camino del amor puro y el romanticismo azucarado). Ella es insoportable: por lo insegura, por sus charlas con su "diosa interior" y su subconsciente que actúan como el diablo y el angelito en los dibujos de Tom y Jerry, por su relación con sus amigos, por su tendencia a decir "Madre mía", por respirar, en definitiva. Él es sí, muy sexy y muy rico, pero es un prepotente, celoso, controlador, acosador; una joya, vamos. Y más cerrado que una ostra. Por otra parte, la poca variedad de su vestimenta no me acaba de gustar.

Y aunque la historia tenga un alto contenido erótico, que lo tiene y a mí me ha dejado alteradísima, llega un momento en que aburre. También a veces sorprende. A mí (y no me considero precisamente una monjita) me sorprende que una mujer de 21 años que no ha conocido varón se preste al sado como si fuera a irse de picnic, y que en su segundo polvo le haga una mamada de experta con ingesta de semen incluida que le deje a él temblando. O en su vida anterior era una hetaira de las mejores o no me lo explico. Respecto a él, pues no sé, la verdad, cuánto de sado hay en él, porque en el libro yo creo que echa más polvos "vainilla" que de los otros. De todos modos, si ves en internet cualquier vídeo porno de BDSM, verás que es mucho, mucho, mucho más heavy que cualquiera de las cosas que le hace Christian a Anastasia. 

En cualquier caso, admito que entre adultos que consienten puede haber cualquier tipo de relación, incluso la de sumisión, en el sexo. Pero pretender someter a alguien en su vida cotidiana, en aspectos como lo que comes, lo que vistes o el deporte que haces, si sales con tus amigos o si bebes de más, si vas a ver a tu madre o si te depilas, pues no. Eso es más de un maltratador psicológico que de otra cosa. 

No sé si me leeré los otros dos libros de la trilogía, porque preveo un final de coma diabético, la verdad. Y para eso, pues me compro un "Jazmín" o una de "Bárbara Cartland" que ya sé a lo que voy. Me da la sensación de que Anastasia es de las que verían una peli porno hasta el final, a ver si los protagonistas se casan...


2 comentarios:

Bibliosil dijo...

Me ha encantado tu reseña porque expresa realmente lo que es la novela. Han intentado venderla como lo que no era, pero la verdad es que es una lectura muy sencilla donde la "santa" conquista al chico malo. Y una historia así, sencilla, fácil de leer, romanticona, llega a mucha gente. Yo tampoco entiendo lo de porno para mamás (de ir por casa? jeje). Por cierto, ya tienes una nueva seguidora de tu blog. Me ha gustado la variedad de lectura y tu sinceridad. Un saludo!

Sol dijo...

¡¡Muchas gracias, Bibliosil!!